sábado, 22 de marzo de 2014

MI BODA

Hola a tod@s:

A medida que iba avanzando nuestra relación nuestros fines de semana los pasábamos yendo al cine Delicias en la Travesera de Grácia donde trabajaba isidro como operador de cabina. Ese cine estaba muy cerca de donde vivía Teresa así que su recuerdo me seguía.

También a veces Isidro me decía que la había visto y que incluso hablaba con ella aunque no me decía el contenido de sus conversaciones.

He de hacer constar aquí que fueron muchos los años en los que soñaba con ella de forma recurrente. Casi siempre el mismo sueño, que la encontraba en las cercanías de su casa o a veces dentro de la tienda y que tras abrazarnos salíamos corriendo cogidos de la mano. Era nuestra reconciliación.

Aún hoy treinta y seis años después tengo ese mismo sueño y eso que estoy casi seguro que ahora no sería capaz de reconocerla ni ella a mí.  Desde luego fue mi primer amor y el que se me grabó más adentro de mí.

Al cortar nuestra relación Teresa, se cortó también su vinculación con el Instituto Americano, y tras mi regreso, la primera excusión que se hizo que ya fue en el mes de Octubre, contó con la presencia de Juliana, pero todo había cambiado, la forma de dirigir las excursiones de las personas que asumieron esta actividad, la gente que asistía y yo mismo, todos habíamos cambiado y esa fue mi última excursión.

El resto de los días los pasaba trabajando visitando mediadores a los que hacía las liquidaciones de los recibos, les llevaba material que precisaran, pólizas etc. y por las noches iba a recoger a mi madre a la salida del Palau.

Quiero hacer aquí un inciso con respecto a Juliana. En casa nunca me dijeron ni me hicieron ningún comentario negativo de ella aunque lo cierto es que la relación entre ella  mi madre e Isidro nunca fue todo lo abierta que podría desearse, era como mínimo cordial. Habrían de pasar muchos años para saber por boca de Isidro que ni a mi madre ni a él les gustó nunca pero que por respeto a mí y viéndome que yo estaba ilusionado con ella, nunca quisieron decirme nada.

Dicho esto sigo relatando lo que ocurrió. Poco después de empezar a salir los dos, el hermano de ella tuvo oportunidad de ejercer de ebanista en Binefar donde ya residía la hermana mayor y muy cerca de casa de los padres, así que no hizo falta pensar mucho, cerraron el piso de aquí y se marcharon. 

Antes del verano fue a la hermana a quien le surgió la oportunidad de montar una pescadería en el mismo pueblo y decidieron marcharse. Quedaba pues, Juliana aquí sola con diecisiete años no cumplía los 18 hasta el mes de Agosto y no era una situación que estuviesen dispuestos a permitir ni sus padres, ni sus hermanos, así que la única solución era o casarnos o que ella se fuera con su hermana.

Optamos por casarnos y empezó una cuenta atrás que acabaría con nuestra boda el cuatro de Noviembre de 1.979

Tanto ella como yo, fuimos equipando nuestro futuro hogar con la ilusión propia de cualquier pareja que ha decidido emprender una andadura conjunta y cuando se llegó al día de la boda, en nuestra casa lo teníamos casi todo.

Nuestros recursos eran muy limitados, tanto que no pensábamos hacer ningún convite salvo a los padres de ambos y del resto de familia, dejábamos a su interés y/o voluntad que nos acompañasen o no pero corriendo de su bolsillo la comida. Esto lo planteamos así porque no queríamos renunciar a nuestro viaje de novios.

De hecho nuestra idea era la de casarnos únicamente por lo civil, pero la presión de ambas familias hizo que también lo hiciéramos por la iglesia. En lo único que no pudieron doblegar nuestra voluntad fue en el color del traje de la novia que fue de un verde muy suave.

El maquillaje fue un regalo de un compañero de trabajo, un uruguayo llamado Walter Visconti casado con una peluquera maquilladora.

Pero no todo era felicidad en aquel paso que íbamos a dar. Una semana antes de la boda, me vi, en casa de Jose Luis, con Teresa y en ese encuentro que no fue inesperado, esperaba un gesto una palabra de Teresa que como mínimo me hubiera sembrado dudas en el paso que iba a dar. Pero no los hubo. Teresa, nunca sabré si fingida o sinceramente, me deseó suerte y se despidió de mí y desapareció de mi vida cerrando la puerta del coche  frente a  la puerta de su casa. Veintiocho años después en un gesto similar frente a una casa distinta, Juliana desaparecería de mi vida aunque de una forma distinta y no tan total como Teresa.
La boda se celebró en la iglesia de Santa Isabel de Aragón, la misma en la que poco antes habían contraído matrimonio mi madre e Isidro.

Ese día, por la mañana fui a llevarle el ramo al hermano de Juliana, José, que actuaba de padrino de boda, pero que por venir de fuera de Barcelona no podía ir a por él a recogerlo. En un fugaz aparte, ella me dijo que hiciera lo  posible por acordar un convite para todos, pues sus padres estaban un poco tristes por lo que pensábamos hacer.

A toda prisa me desplace a un restaurante de una cadena que se llamaba Marcelino y que estaba en la ronda San Pedro frente al Corte Inglés de la Plaza de Cataluña. Conseguí atar un menú decente para un grupo, ahora no podría precisarlo con exactitud, en torno a las veinte personas. El mayor obstáculo era encontrar una tarta de boda, aunque lo resolvieron francamente bien.

A la boda asistieron algunos compañeros de trabajo de ambos y José Luís también estuvo aunque no se lo presenté a Juliana. Ella sabía que me había visto con Teresa aunque siempre creyó que había sido José Luis que me había tendido una trampa con la connivencia de Teresa, vamos que había hecho de Celestina.  No fue así. Yo fui a su casa, es cierto, pero sabía que y a quien me iba a encontrar.

Durante la comida, mi tía que estaba allí como familia mía, me corto la corbata y fue entregando trozos de la corbata a cambio de dinero de los invitados por lo que al final, el convite que iba a pagar con dinero destinado a comprar una lavadora, fue sufragado por los invitados. Más o menos lo que pensábamos hacer desde un principio, pero maquillado de otra forma.

Los hermanos de Juliana, habían ido la noche anterior a un local, al lado de donde vivía aún su hermana que se llamaba blue moon y nos dijeron que estaba muy bien, animado y tal. Así que nosotros que no salíamos de viaje de novios hasta el día siguiente, pensamos en ir a ese local.

Hicimos tiempo y tras haber tomado algo de cena muy poco en un local del paseo de Gracia que se llamaba tropeziens, fuimos a la sala Blue Moon. Entramos y nos encontraos con un local vacío a excepción de un hombre con un vaso largo en la mano y dos mujeres que tenían todo el aspecto de ser profesionales más que simples clientes del local. Este era una sala con sillas y mesas entorno a un escenario, con una barra de bar justo frente al escenario, tras pedir la consumición, unos minutos después se iluminó el escenario y apareció una chica bailando que realizó un striptease. Tras ella apareció un apareja que acabó haciendo de todo en el escenario y así sucesivamente, en resumen aquel era un local similar al Bagdad donde solo hay sexo.

Volvimos a casa entre risas y comentarios sobre el espectáculo y acabamos de preparar el equipaje para el viaje.

Nuestro viaje de novios fue a la isla de Menorca. Fuimos en avión y ese viaje no le acabó de sentar muy bien a ella y volvimos en barco siendo yo, en este caso el afectado, por mareos debido al estado de la mar. Por lo demás el viaje de novios fue perfecto, buen clima a pesar de estar en Noviembre, buena comida y bellos lugares para ver y visitar.

Continuare…..


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