Hola a tod@s:
A medida que iba avanzando nuestra relación nuestros fines
de semana los pasábamos yendo al cine Delicias en la Travesera de Grácia donde
trabajaba isidro como operador de cabina. Ese cine estaba muy cerca de donde
vivía Teresa así que su recuerdo me seguía.
También a veces Isidro me decía que la había visto y que
incluso hablaba con ella aunque no me decía el contenido de sus conversaciones.
He de hacer constar aquí que fueron muchos los años en los
que soñaba con ella de forma recurrente. Casi siempre el mismo sueño, que la
encontraba en las cercanías de su casa o a veces dentro de la tienda y que tras
abrazarnos salíamos corriendo cogidos de la mano. Era nuestra reconciliación.
Aún hoy treinta y seis años después tengo ese mismo sueño y
eso que estoy casi seguro que ahora no sería capaz de reconocerla ni ella a
mí. Desde luego fue mi primer amor y el
que se me grabó más adentro de mí.
Al cortar nuestra relación Teresa, se cortó también su
vinculación con el Instituto Americano, y tras mi regreso, la primera excusión
que se hizo que ya fue en el mes de Octubre, contó con la presencia de Juliana,
pero todo había cambiado, la forma de dirigir las excursiones de las personas
que asumieron esta actividad, la gente que asistía y yo mismo, todos habíamos
cambiado y esa fue mi última excursión.
El resto de los días los pasaba trabajando visitando
mediadores a los que hacía las liquidaciones de los recibos, les llevaba
material que precisaran, pólizas etc. y por las noches iba a recoger a mi madre
a la salida del Palau.
Quiero hacer aquí un inciso con respecto a Juliana. En casa
nunca me dijeron ni me hicieron ningún comentario negativo de ella aunque lo
cierto es que la relación entre ella mi
madre e Isidro nunca fue todo lo abierta que podría desearse, era como mínimo
cordial. Habrían de pasar muchos años para saber por boca de Isidro que ni a mi
madre ni a él les gustó nunca pero que por respeto a mí y viéndome que yo
estaba ilusionado con ella, nunca quisieron decirme nada.
Dicho esto sigo relatando lo que ocurrió. Poco después de
empezar a salir los dos, el hermano de ella tuvo oportunidad de ejercer de
ebanista en Binefar donde ya residía la hermana mayor y muy cerca de casa de
los padres, así que no hizo falta pensar mucho, cerraron el piso de aquí y se
marcharon.
Antes del verano fue a la hermana a quien le surgió la
oportunidad de montar una pescadería en el mismo pueblo y decidieron marcharse.
Quedaba pues, Juliana aquí sola con diecisiete años no cumplía los 18 hasta el
mes de Agosto y no era una situación que estuviesen dispuestos a permitir ni
sus padres, ni sus hermanos, así que la única solución era o casarnos o que
ella se fuera con su hermana.
Optamos por casarnos y empezó una cuenta atrás que acabaría
con nuestra boda el cuatro de Noviembre de 1.979
Tanto ella como yo, fuimos equipando nuestro futuro hogar
con la ilusión propia de cualquier pareja que ha decidido emprender una andadura
conjunta y cuando se llegó al día de la boda, en nuestra casa lo teníamos casi
todo.
Nuestros recursos eran muy limitados, tanto que no
pensábamos hacer ningún convite salvo a los padres de ambos y del resto de
familia, dejábamos a su interés y/o voluntad que nos acompañasen o no pero
corriendo de su bolsillo la comida. Esto lo planteamos así porque no queríamos
renunciar a nuestro viaje de novios.
De hecho nuestra idea era la de casarnos únicamente por lo
civil, pero la presión de ambas familias hizo que también lo hiciéramos por la
iglesia. En lo único que no pudieron doblegar nuestra voluntad fue en el color
del traje de la novia que fue de un verde muy suave.
El maquillaje fue un regalo de un compañero de trabajo, un
uruguayo llamado Walter Visconti casado con una peluquera maquilladora.
Pero no todo era felicidad en aquel paso que íbamos a dar.
Una semana antes de la boda, me vi, en casa de Jose Luis, con Teresa y en ese
encuentro que no fue inesperado, esperaba un gesto una palabra de Teresa que
como mínimo me hubiera sembrado dudas en el paso que iba a dar. Pero no los
hubo. Teresa, nunca sabré si fingida o sinceramente, me deseó suerte y se
despidió de mí y desapareció de mi vida cerrando la puerta del coche frente a
la puerta de su casa. Veintiocho años después en un gesto similar frente
a una casa distinta, Juliana desaparecería de mi vida aunque de una forma
distinta y no tan total como Teresa.
La boda se celebró en la iglesia de Santa Isabel de Aragón,
la misma en la que poco antes habían contraído matrimonio mi madre e Isidro.
Ese día, por la mañana fui a llevarle el ramo al hermano de
Juliana, José, que actuaba de padrino de boda, pero que por venir de fuera de
Barcelona no podía ir a por él a recogerlo. En un fugaz aparte, ella me dijo que
hiciera lo posible por acordar un
convite para todos, pues sus padres estaban un poco tristes por lo que
pensábamos hacer.
A toda prisa me desplace a un restaurante de una cadena que
se llamaba Marcelino y que estaba en la ronda San Pedro frente al Corte Inglés
de la Plaza de Cataluña. Conseguí atar un menú decente para un grupo, ahora no
podría precisarlo con exactitud, en torno a las veinte personas. El mayor
obstáculo era encontrar una tarta de boda, aunque lo resolvieron francamente
bien.
A la boda asistieron algunos compañeros de trabajo de ambos
y José Luís también estuvo aunque no se lo presenté a Juliana. Ella sabía que
me había visto con Teresa aunque siempre creyó que había sido José Luis que me
había tendido una trampa con la connivencia de Teresa, vamos que había hecho de
Celestina. No fue así. Yo fui a su casa,
es cierto, pero sabía que y a quien me iba a encontrar.
Durante la comida, mi tía que estaba allí como familia mía, me
corto la corbata y fue entregando trozos de la corbata a cambio de dinero de
los invitados por lo que al final, el convite que iba a pagar con dinero
destinado a comprar una lavadora, fue sufragado por los invitados. Más o menos
lo que pensábamos hacer desde un principio, pero maquillado de otra forma.
Los hermanos de Juliana, habían ido la noche anterior a un
local, al lado de donde vivía aún su hermana que se llamaba blue moon y nos
dijeron que estaba muy bien, animado y tal. Así que nosotros que no salíamos de
viaje de novios hasta el día siguiente, pensamos en ir a ese local.
Hicimos tiempo y tras haber tomado algo de cena muy poco en
un local del paseo de Gracia que se llamaba tropeziens, fuimos a la sala Blue
Moon. Entramos y nos encontraos con un local vacío a excepción de un hombre con
un vaso largo en la mano y dos mujeres que tenían todo el aspecto de ser
profesionales más que simples clientes del local. Este era una sala con sillas
y mesas entorno a un escenario, con una barra de bar justo frente al escenario,
tras pedir la consumición, unos minutos después se iluminó el escenario y
apareció una chica bailando que realizó un striptease. Tras ella apareció un
apareja que acabó haciendo de todo en el escenario y así sucesivamente, en
resumen aquel era un local similar al Bagdad donde solo hay sexo.
Volvimos a casa entre risas y comentarios sobre el
espectáculo y acabamos de preparar el equipaje para el viaje.
Nuestro viaje de novios fue a la isla de Menorca. Fuimos en
avión y ese viaje no le acabó de sentar muy bien a ella y
volvimos en barco siendo yo, en este caso el afectado, por mareos debido al
estado de la mar. Por lo demás el viaje de novios fue perfecto, buen clima a
pesar de estar en Noviembre, buena comida y bellos lugares para ver y visitar.
Continuare…..
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