miércoles, 26 de marzo de 2014

EL VIAJE A PARIS

Hola a tod@s:

Tras llegar a Paris tocaba encontrar el camping del Bois de Boulogne, algo que nos llevó un tiempo porque mi francés era y es bastante limitado.

Una vez llegados allí, lo primero fue que teníamos que pagar por adelantado, luego nos dijeron que teníamos que seguir a un empleado en un vespino el cual salió corriendo y al que perdimos tras seguirlo unos doscientos metros.

Encontramos un lugar donde poner la tienda y todos caímos rendidos en nuestras respectivas tiendas y no despertaríamos hasta el día siguiente.

Con el nuevo día tuvimos constancia de la inmensidad de aquel camping que se asemejaba más  a un campo de refugiados que a un camping tal y como lo concebíamos en España.

La segunda cosa de la que nos dimos cuenta es que utilizar el coche para moverse por Paris no era la mejor idea, pero a su vez también supimos que la distancia desde el camping hasta la entrada a la ciudad era muy considerable y que debíamos tomar un autobús para llegar hasta París.

Lo primero que vimos fue la torre Eiffel y los jardines del campo de Marte, donde también descubrimos que ir al lavabo costaba dinero y tenía un tiempo limitado de permanencia transcurrido el cual se debía volver a pagar. Sentimos sobre nuestra piel que a estar de ser Agosto, hacía frió, hasta el punto de que ni con el pijama puesto como si fuera una camiseta, se nos pasaba el frío.

No subimos a la torre porque también costaba dinero y no andábamos sobrados del mismo. Además nos dimos cuenta de que la comida que traíamos de España se había echado a perder por lo que no teníamos muchas oportunidades de alimentarnos. La verdad es que empecé a tener la sensación de que aquel viaje iba a ser un poco desastroso.

Si subimos a un bateau Mouche , un barco que discurre a modo de tour turístico por el rio Sena y por la tarde vimos el barrio latino y la catedral de Notre dame. A la que tampoco pudimos subir por la misma razón económica.

Tras largas caminatas, regresamos al camping una vez más,  cansados y mal comidos.

Al día siguiente subimos a pie hasta la basílica del Sacre Coeur con la infinidad de escalones que tiene y me permití la única licencia que fue la de que me hicieran un retrato a carboncillo, ese retrato sigue en mi poder después de treinta y dos años y siempre he creído que el artista me miró con muy buenos ojos dejándome mucho más favorecido de lo que era en persona.

Tras eso, comimos en un Macdonald’s y luego seguimos paseando viendo la fachada el Moulin Rouge y vuelta al camping. Aquella noche sin víveres que llevarnos a la boca y terriblemente hambrientos reconozco que robe unos yogures que nos supieron a verdadera gloria. Queriéndonos duchar por la noche para no perder más tiempo al día siguiente, descubrimos que los baños por la noche tenían en alguna zona hasta un palmo de aguas sucias de las duchas, lo que da una idea de la cantidad de gente que poblaba ese camping y cuál era la calidad de las instalaciones.

Al día siguiente, emprendimos viaje de regreso a nuestro camping de Pineda de Mar, hicimos el viaje de un tirón y lo primero que hicimos tras cruzar la frontera fue parar a comer una tortilla de patatas en el primer garito que vimos y que nos supo a auténtica gloria.

De ese viaje guardo el recuerdo de haber visto la fachada de los monumentos citados y el haber engendrado en un camping de parís a nuestra hija Gemma que nació en los primeros días de Junio del año siguiente.
Una vez en el camping se produjo un episodio de celos de Juliana. Jesús me había pedido si podía dar clases de Inglés a los niños y yo no me negué a hacerlo. Además hice con un grupo de niños, una excursión hasta una cruz en una montaña del pueblo cercano de Santa Susana desde la que había una buena vista.

Juliana no coincidía en todas sus vacaciones así que ella estaba en Barcelona y yo me quedé en el camping, después sería a la inversa.

Todo esto propició que los hijos de Jesús me vieran como alguien muy familiar ya que comía y cenaba con ellos, y estando un domingo comiendo todos juntos, la hija de Jesús se me acercó por detrás, me puso las manos sobre los ojos y me pregunto quien era. Yo la reconocí dije su nombre y la chica toda contenta me estampó un beso. Esa familiaridad y esa muestra de cariño no le sentaron nada bien a Juliana que después a solas en la tienda, y a pesar de la escasa intimidad que unas paredes de tela pueden ofrecer, me dijo que no estaba dispuesta a que se produjeran más muestras tan efusivas y que tenía que poner coto a todo eso.

No sería el único ataque de celos que tendría. Años después los tuvo de su propia sobrina, a raíz de haberla acompañado desde Castillonroy hasta Binefar y volver y considerar que habíamos tardado mucho más de lo normal. Lo cierto es que nunca hubo nada de nada ni con la hija de Jesús ni con la sobrina de Juliana.

Como he explicado nuestras vacaciones no coincidían pero si me permitieron por mi horario el poder volver cada día a dormir al camping. No obstante, eso acabó cansándome así que cuando se acabó la temporada, desmotamos todo y decidimos que no volveríamos al año siguiente.

Tras quedar embarazada y cuando estaba de unos cinco meses aproximadamente, Juliana  tuvo, tras un viaje a su pueblo, una hemorragia, por lo que acudimos rápidamente al médico quien dictaminó que presentaba placenta previa y que debía guardar absoluto reposo en cama.

Ello supuso que yo tenía que cocinar para ella, asearla, etc. y que ella se pasará el día en la cama lo que no la mantenía de muy buen humor. Esa situación se prolongó durante un par de meses y salvo las visitas de Victorina y José María no teníamos más vida social.

Para que las horas se le pasaran más rápidas compré el que sería nuestro primer televisor en color, un aparato Grundig de 19 pulgadas y que colaboró a que el par de meses que estuvo en cama se le hicieran más llevaderos.

Por lo demás el embarazo no tuvo mayores complicaciones, ni fue una embarazada de antojos como muchas veces se suele explicar y no sería porque no tuviéramos sobresaltos. El más acusado ocurriría el mes de Noviembre de 1.981 concretamente la noche de todos los santos.

Esa noche vinieron a casa un compañero de trabajo y su mujer. Cuando ya habían marchado debía ser sobre la una de la mañana, sonó el teléfono de casa. Era mi madre deshecha en lágrimas que me anunciaba que la policía estaba en casa, que estaban registrando toda la casa y que habían detenido a Isidro.
Así que marché corriendo a mi casa de soltero sin saber muy bien que es lo que me iba a encontrar allí.

Continuare………


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