lunes, 24 de marzo de 2014

EL PRIMER COCHE NUEVO

Hola a tod@s:

Hay un dicho que dice que: Poco dura la alegría en casa del pobre, y parece que con nosotros se hizo realidad.

Continuaba en la compañía Minerva y surgió la posibilidad de ir a cobrar recibos puerta a puerta, yo no me lo pensé dos veces y empecé a hacerlo. La compensación era un uno por ciento del  importe cobrado, es decir 10 pesetas por cada mil que cobraba, por lo que tenía que cobrar muchos recibos para que me compensara el gasto de gasolina del coche.

Había pasado más o menos medio año desde la boda y aún no habíamos comprado la lavadora, cuando yendo hacia Lloret por cuestiones de trabajo, la aguja de la temperatura del coche subió hasta rebasar la zona roja de peligro.

Como pude y teniendo que parar varias veces, volví a Barcelona y dejé el coche en el mecánico que había al lado de casa. Hacía pocos días que le había reparado los frenos y es que el coche ya era viejo y cuando no fallaba de un lado fallaba de otro. Yo pensaba que aquella sería una reparación sencilla, pero los mecánicos me dijeron que se había comunicado el agua con el aceite y que lo mejor que podía hacer era dar de baja el coche o cedérselo a ellos para aprovechar piezas, etc.  A cambio me reembolsaban el importe de la última reparación efectuada.

Opté por esa solución y firme los papeles para el cambio de nombre.  Aquello fue un engaño. El coche lo repararon y lo vendieron a un restaurante llamado De nit… sopars. Lo supe bastante tiempo después cuando me llegó una reclamación muy cuantiosa de Transportes de Barcelona, por interrupción del servicio del tranvía azul del Tibidabo. Al parecer lo habían dejado aparcado de tal forma que impedía el paso de los tranvías dejando interrumpido el servicio durante algunas horas. Pude evitar el coste de la reclamación pero los papeleos que tuve que hacer fueron ingentes acabando por ir a tráfico y dar de baja definitiva el coche.
Dado que para desarrollar mi trabajo era absolutamente necesario el uso de vehículo y que nuestras posibilidades económicas eran muy limitadas, el problema que se nos presentaba era realmente serio. Cuando más desesperado estaba, un perito de la compañía me dijo que su hermano tenía una casa de compra-venta de vehículos y que seguro que encontraba algo que estaba bien.

Por lo que estaba dispuesto a pagar que no era mucho y que incluía el dinero destinado a la lavadora, me vendió un Citroen Dyane 6 blanco  B-3162-AW Aquel no era el coche de mis sueños pero no tenía elección.  No obstante, también en esta ocasión fui engañado. Aquel coche tenía la batería llena de sulfato que acabó por comerse un borne de esta y además perdía líquido de frenos por la bomba de freno.  De todo eso me di cuenta estando en el pueblo de Juliana. La manía de mirar las entrañas de los coches me la había traspasado mi padre y yo andaba mirándolo cuando me di cuenta de la situación.

Ya de vuelta hacia Barcelona al llegar al pueblo de Algerri, paré para comprar líquido de frenos y ya no pude arrancar el coche el borne de la batería se había roto. Desde esa gasolinera un vehículo se prestó a llevarme hasta Balaguer para ver si podía conseguir un nuevo borne. Aún no se cómo lo hice pero localice al dueño del servicio oficial de citroen que estaba viendo un partido de futbol del Balaguer y que accedió a venderme el borne pero a condición de que me esperara a que acabase el encuentro. Armándome de paciencia esperé y con el nuevo borne en mi poder, me fui hasta la gasolinera más próxima por si encontraba a alguien que me pudiera acercar hasta donde estaba el coche.

Al final tuve que contratar un taxi que no solo me llevó hasta Algerri, sino que me ayudo a colocar el nuevo borne.  Una vez hecho esto pudimos seguir camino hasta Barcelona.

El primer día que pude ver al perito cargué contra él y su hermano, diciéndoles que no entendía como me podían haber vendido el coche en aquellas circunstancias que a buen seguro debían conocer.
Era evidente que aquel coche no podía mantenerse mucho más tiempo. La prueba fue que en Diciembre de 1.980 el día de nochebuena yendo al pueblo después de que ella hubiese estado trabajando hasta más de las ocho de la tarde.  Llegando al peaje de Lérida con un aniebla espesísima, el coche se paró. Era cuestión de la bobina del alternador que con la humedad de la niebla dejaba de funcionar.

Pasamos el peaje de la utopista empujando el coche y justo haberlo pasado envolvimos la bobina en plásticos y cinta aislante y media hora más tarde pude arrancar el coche. Aquel fue el último viaje que hicimos con este coche.

En cuanto pude empecé a mirar la posibilidad de adquirir un coche nuevo pero, lo único accesible que encontré fue otro citroen del mismo modelo, así que resignado hice encargo de uno.  Aunque pueda parecer que ahora se habían acabado los problemas económicos, no era bien, bien cierto. 

 A principios de Setiembre, mi tío Manuel, me ofreció la posibilidad de dar clases de Inglés en el colegio al que iban sus hijas. Era dar clases a niños y niñas de cuarto hasta octavo de EGB.  Se trataba de una actividad que pagaba la APA del colegio y suponía dar clases de cinco a seis de la tarde.  Como el sueldo que me pagaban estaba bien, lo acepté rápido. Además empecé a pasar a máquina algunos peritajes de un perito de la compañía. Para él eran trabajos que su mujer no podía controlar y era dinero negro que nadie le controlaba y para mí era un 10 por ciento de su minuta que era una suma respetable.


También he de decir que yo había dejado lo de subinspector  para quedarme en las oficinas de la compañía por lo que ya no era ten sumamente preciso el coche aunque si lo necesitaba para ir a Vastillonroy el pueblo donde vivían los padres de Juliana.

Lo único a lo que pude acceder fue a comprar otro Dyane 6 pero esta vez nuevo. El día en que me avisaron que ya podía recoger el coche, fui con una ilusión tremenda a recoger mi flamante coche nuevo de color rojo al concesionario que citroen tenía en la Avenida de Roma, 1 al bajar al sótano a recogerlo, me di cuenta de que todos tenían el semblante muy serio y que por la radio sonaba música clásica. Tal era el ambiente que se respiraba que me atreví a preguntar si pasaba algo a lo que me respondieron que al parecer se había producido un golpe de estado, era el 23 de Febrero de 1.981

La fiesta del estreno del coche, se aguó un poco.

Continuare.......

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