martes, 18 de marzo de 2014

EL INICIO DE MI VIDA MILITAR

hola a tod@s:

Ayer me acababa mi entrada expresando mi poco entusiasmo por lo que a mi servicio militar se trataba y mi esperanza de librarme por ser hijo de viuda.

Pero en aquella España importaba muy poco si tenías poco o ningún interés por los temas castrenses, Entre los diecinueve y los veinte años todos los varones recibían una carta en la que se les convocaba a una primera entrevista, lo que se venia a llamar el tallaje. Era para ver si dabas la estatura mínima establecida y si había alguna condición física o administrativa que fuera motivo de exención del servicio militar.

Yo, como no podía ser de otra forma, alegué ser hijo de viuda.  Me tomaron todos los datos habidos y por haber y me fui.  A las pocas semanas me convocaban de nuevo para decirme que efectivamente podía librarme pero que los ingresos de mi madre estaban tan al límite que con toda seguridad a la siguiente revisión de mi expediente, no quedaría exento.  Por ello me daban dos opciones, o renunciaba a la posibilidad de librarme del servicio militar con lo cual de cara a las autoridades militares me daba un gran valor patriótico o me la jugaba.

Como vi lo negro del panorama, no me costó decidirme por la opción de ser soldado. Asi pues, me convertí en un numero dentro de un bombo de un sorteo en el que todos tenían premio. El mío fue hacer el servicio militar en Valencia por lo que mi campamento lo haría en Marines, un pueblecito cerca de Valencia y que nada tiene a ver con el cuerpo de marines americano.

Pero aún quedaba tiempo para mi incorporación a filas. Teresa seguía estudiando en la universidad y se incorporaba en grupos que debatían cosas como la vida en comuna y se debatían libros como El Arte de Amar o La revolución sexual. Incluso llegaron a hacer una salida de varios días a las Islas Medas donde se ensayó esa experiencia de la vida en una comuna. Teresa no participó en ella pero la vivió muy de cerca.

Yo la acompañaba a buscar y clasificar hierbas, o recoger moluscos que luego tenía que entregar en sus clases de la carrera de Biológicas y esto lo acompañábamos con mis bocetos de campañas publicitarias y mi trabajo en la inmobiliaria.

También en el esquí empecé a hacer mis pinitos. Ya no era deslizarse cien metros en una pista casi plana. Ahora ya era capaz de tomar un arrastre y dejarme deslizar por una pista de las de principiantes.

Así transcurrió el año 1.976 solo hubo un detalle, una auténtica tontería de las muchas que haya podido cometer en mi vida. Fue un sábado por la tarde que estábamos paseando por la calle Gran de Gracia. Hizo el destino que nos cruzáramos con mi compañera en el centro de estudios, Gloria López. Con esta muchacha había adquirido mucha confianza y consideraba que tenía un gran atractivo. Al encontrarla, entendí que debía presentársela a Teresa y no se me ocurrió otra forma que decirle: Teresa esta es Gloria, sin duda la única mujer que podría sustituirte. En fin una perla de la que inmediatamente me arrepentí pero ya era demasiado tarde.

En el verano, de 1.976 la hermana de Teresa compraron un terreno para edificar un chalet en Tamariu. El día en que estuvieron viendo la parcela estaban sus padres y estábamos los dos. Merce y Salvador habían alquilado un apartamento y negociaron con los padres de Teresa que nos quedáramos el fin de semana allí. Los padre de Teresa eran reacios a permitirlo, sospechando que Teresa y yo acabaríamos durmiendo juntos. Mercé juró a su madre que ellas dos dormirían juntas y que Salvador y yo estaríamos en el otro dormitorio. Finalmente aceptaron pero Teresa y yo dormimos juntos, Ese fin de semana Teresa mostró su cara más perversa conmigo. Ella sabía sobradamente que a mi no me gustaba nadar donde no tocaba fondo, pero eso no fue suficiente motivo para que, subidos en una barca inflable tipo zodiac, y bastante alejados de la orilla, intentase hacer volcar la barca. a mi me puso al borde de la histería y pasamos unas cuantas horas muy enfadados. Seguramente me la tenia jurada por el episodio anterior.

Ese mismo año, los padres de Teresa nos llevaron a ver un piso en una calle de Gracia, que dijeron querían comprar para dejar su casa de la Travesera. Pero su interés en que los acompañáramos y su insistencia en saber si nos gustaba o no, hizo que ambos coincidiéramos en pensar que aquel piso tenía un destinatario diferente al de los compradores y que no era otro que nosotros.

Setiembre de 1.976 trajo la primera diada nacional de Cataluña que tolerada se celebró en Sant Boi de LLobregat. Fue una experiencia increible, Hombres y mujeres de todas las edades enarbolando banderas catalanas se concentraron en aquella plaza de Sant Boi mientras las unidades de la policía se mantenían preparadas para intervenir en cualquier momento y la plaza era vigilada por un helicóptero. Fue un anuncio de que por fin la libertad se acordaba de este pais.

En las navidades de 1.976 pasé unos días con la hermana de Teresa su marido y la sobrina de Teresa y claro está con Teresa. Los pasamos en una casa de madera que la empresa Hidroeléctrica de Cataluña tenía junto con otras más para sus empleados en Esterri d'Aneu el mismo pueblo en el que pasamos la noche en que tuvimos que volver precipitadamente de aquella marcha de montaña. Esos fueron unos días de torpeza continuada. En el baño queriendo poner en marcha una estufa eléctrica me quede con la misma en la mano y no había forma de volverla a colocar. No la podía soltar porque quedaba colgando del cable y no era capaz de colocarla. Tardé muchos minutos en poder sujetarla y poder salir de aquella ratonera. Al día siguiente, hicimos una excursión al lago de certescan y cuando regresábamos llevando a Laia sobre mis hombros, tropecé con una piedra cayendo de bruces y saliendo la niña disparada sin mayores consecuencias que el susto para la niña y los padres y mi cuerpo contusionado.

Mi incorporación a filas era en Marzo de 1.977 una semana antes hicimos una excursión a la cala de Santa Cristina en Blanes, a esa excursión vino un chico al que yo no conocía se llamaba Daniel y sería quien me arrebataría a Teresa. El día de mi incorporación a filas Teresa, estaba esquiando con su hermana y cuñado. Era un domingo y yo marchaba a las doce de la noche. Teresa podía haber venido pero estaba cansada de esquiar y yo le dije que no viniese aunque en mi interior esperaba que hubiera aparecido. No fue así y yo marché solo. Ni mi madre, ni Isidro vinieron.

Continuare.......

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