Hola a tod@s:
En la primavera de 1.974 con mis dieciocho años recien cumplidos, mi abuela, me anunció que había ido recogiendo dinero para que yo me pudiera sacar el carnet de conducir. Si bien empezaría a ir después de vacaciones de verano para que no se interrumpieran las clases. Entonces las pruebas se hacían al mismo tiempo, teórica, prácticas y circulación.
Ese año el 2 de marzo de 1.974 lo recordaré por ser el día en que mataron a Salvador Puig Antich, fue una de las últimas víctimas de un régimen que tenía sus meses contados. El proceso llevado a cabo con este anarquista estuvo lleno de lagunas oscuras como solía pasar entonces. Se le acusó de la muerte de un inspector de policía en una refriega en el interior de una portería en el eixample de Barcelona, pero las pruebas son contradictorias y no parece posible que un hombre esposado y al que se le está propinando una brutal paliza en un portal con escasa luz sea capaz de disparar. Es más factible la versión de que fuera un fuego cruzado de los propios policías y que el endosaran a él el muerto, de esa forma se vitaban muchas explicaciones.
Aquella muerte me caló muy dentro y me hizo tomar más conciencia si cabe. A partir de aquel momento mis participaciones en manifestaciones y protestas aún a riesgo de ser detenido fueron en aumento.
El verano lo pasé en Barcelona, Teresa fue a pasar unos días a l'Estartit con sus padres y yo subí tres días con mi inseparable tienda que monté en un camping a unos tres kilómetros de donde estaban ellos y cada día me hacía el recorrido por la mañana y por tarde y luego de nuevo por la noche después de cenar. Ese verano pude ver La Foradada desde una embarcación. y la verdad es que vale la pena hacer esa excursión.
Tras las vacaciones empecé las clases en la autoescuela y en cuanto pude inicié las prácticas, que las hacía en un seat 600 Las hacía a las ocho de la mañana y tenía que ir hasta la plaza Sanllehy. Para ir hasta allí tenia que tomar un autobús en Virgen de Montserrat. La calle vinyals donde yo vivía hacia una fuerte subida en sus últimos cien metros de forma que no se veía la avenida que iba apareciendo según ibas subiendo. Una mañana cuando estaba a mitad de la subida, escuché como dos petardazos y al llegar arriba vi a un hombre con una escopeta que se me quedó mirando antes de seguir calle arriba. Acababa de matar a su cuñado en el interior de un coche. Pude ver el cristal del coche roto y la silueta de su interior. Me quedé sobrecogido porque además sabía que aquel hombre me había visto y en aquel momento no tenía ni idea de lo que había ocurrido.
Fue al día siguiente que supe que fue una cuestión de celos. Su mujer se había ido de casa y se había alojado en casa de su hermana y cuñado y el asesino creyendo que había un triángulo amoroso mató al cuñado. La policía encontró el arma pocos metros más arriba de donde yo lo había visto y por la tarde lo detenía.
En la primera quincena de Setiembre mi padre ingresaba en el Hospital de san Pablo y ya no saldría vivo de allí. A mi me encargaba que pusiera el coche en marcha y que lo moviera un poco adelante y atrás para que no se echara a perder. Esperaba que yo tuviera el carnet y lo pudiera hacer circular.
A mediados de Octubre, Teresa y yo nos apuntamos en una travesía por el Prineo, empezaba en un lugar del puerto de la Bonaigua llamado Les Ares y acababa en Espot junto al lago se San Mauricio. Era un viaje pesado que duraba toda la noche. LLegamos al despuntar la mañana y tras dejar nuestras tiendas a la organización que las trasladaría hasta el lugar de llegada, empezamos la excursión aunque bien pronto descubriríamos que la gran cantidad de nieve caída hacía imposible realizar la travesía,así que en el lago Gerber nos tuvimos que dar la vuelta y volver al punto de salida a esperar al autocar para que nos llevase hasta las tiendas.
La descordinación de la organización hizo que se hiciera de noche antes de que llegara el autocar y que después se negara a subir hasta donde estábamos aduciendo que la carretera estaba helada, asi que tuvimos que bajar unos dos kilómetros hasta ser recogidos. Al legar a Espot cansados y con hambre, tuvimos otra sorpresa. La Cruz Roja me estaba buscando para decirme que debía regresar urgentemente a Barcelona porque mi padre había empeorado mucho.
Tras hablar con mi madre por teléfono en conferencia, Teresa y yo emprendimos el camino de bajada para ir hasta Esterri a esperar el autocar de ls cinco de la mañana. Era un trayecto de unos quince kilómetros, pero tuvimos suerte de que un todoterreno nos paró y nos acompañó hasta Esterri. Allí cenamos algo en un bar y los dueños de bar nos dijeron que podíamos dormir en una escalera al lado de allí. Nosotros creídos que esa escalera era de la casa de los dueños del bar fuimos y nos acomodamos en los sacos de dormir, dispuestos a pasar la noche. Sobre las doce de la noche cuando ya se había escuchado el himno nacional que ponía fin a la televisión, se escucho una puerta y pasos bajando la escalera, entonces caí en la cuenta de que aquella era una escalera cualquiera y no como yo creía la de los dueños del bar, así que rápidamente salí del saco dispuesto para decirle a la mujer que no se asustase, pero era demasiado tarde. La mujer había visto sombras, dejo caer la bolsa de la basura y salio escaleras arriba.
Teresa y yo salimos de aquella escalera y nos quedamos en la calle. Diez minutos mas tarde más o menos la mujer salio corriendo de la escalera cruzó la carretera y siguió corriendo. Minutos más tarde, la Guardia Civil nos pedía la documentación y solo tras explicar nuestra situación, nos permitieron quedarnos en la calle esperando el autobús.
A media mañana llegábamos a Barcelona para ver a mi padre que realmente estaba muy mal. Pocos días después moría.
Desde entonces el Hospital de San Pablo ha sido para mí un lugar siniestro. Después iría mi abuela materna, moriría mi madre y también fue deshauciado mi segundo padre.
De lo que aconteció ese día y los inmediatos posteriores hablaré otro día.
Continuaré........
No hay comentarios:
Publicar un comentario