martes, 12 de agosto de 2014

UN JUEGO Y EL AZAR

Hola a tod@s:

Una de mis actividades en esos meses y que aún hoy continuo haciendo es la de jugar con mi móvil. Lo hice con el Candycrush, Apalabrados, Mahong y finalmente con una app que se llama preguntados, una especie de Trivial. Empecé jugando con Gemma y con David.  También lo hice con Ana, con esta con el fin de no perder el contacto, pero pronto empecé a buscar contrincantes aleatorios que el propio juego me proporcionaba.

Recuerdo haber jugado con un hombre, ignoro si mayor o joven que un día, le supongo harto de perder me preguntó si no me aburría de ganar siempre a lo que le respondí que no jugaba por ganar sino por pasar el rato. Otros adversarios juegan y tras ganar o perder algunas partidas desaparecen.

En una ocasión, el juego me asignó una mujer que se llamaba como mi hija Gemma y que resultó ser tan buena o tan mala, eso depende de quien lo juzgue, como yo.

Una de las peculiaridades de este juego es que te da un margen de cuarenta y ocho horas para responder pasado el cual si no has respondido pierdes.

Con esta mujer a quien llamaré Gemma T, jugué bastantes partidas y en una de ellas, perdió por haber superado los dos días. Extrañado, le pregunté a través del chat que tiene ese juego si había sido una cuestión de olvido involuntario o era por haberse cansado de jugar conmigo en cuyo caso, le reconocía el mérito de haber sido una buena opositora, respondiéndome que había sido un olvido y que quería seguir jugando.

Agradecí no haber perdido una oponente con la cual podía jugar de tú a tú, pero tampoco le dí demasiada importancia.

Yo seguía haciendo mi vida: Trabajo, gimnasio, cena una vez a la semana con mis hijos y nietos, y los fines de semana, normalmente el domingo, salidas con una bicicleta que me autoregalé por Navidades. Gustaba de hacer salidas por un camino que circula paralelo al río Llobregat e ir alargando la distancia recorrida. Poco a poco llegué hasta casi la línea de costa y si algo me frenó fue la suma de varios factores: El descubrimiento de mi infarto, el calor que poco a poco se fue incrementando a partir del mes de Abril y otros asuntos.

También quise retomar una de mis mayores aficiones, la fotografía. Recordé que desde la población de L'Escala, un pueblo costero y muy turístico en verano, hay determinados momentos del año en que se puede ver desde allí, las montañas del Canigou cubiertas de nieve. El contraste mar y nieve me resulta muy interesante.

Era primeros de Febrero y un domingo decidí tomar el coche y marchar allí con la intención de tomar unas cuantas fotografías. Mientras iba en el coche, recuerdo, que me entró un aviso de que Gemma T. había jugado su turno en la partida y además escribía algo en el chat. Iba conduciendo y no podía responder así que cuando llegué a destino, le respondí diciendo que no había contestado antes pues estaba conduciendo, que había ido a tomar algunas fotografías del mar y de las montañas nevadas, a lo que ella se mostró interesada.

Ante ese interés me brindé a remitirle alguna de las fotos, si así lo quería. Asintió y me facilitó su whatsapp para que se las pudiera pasar. La curiosidad me venció y busqué su nombre en facebook y así pude saber que era de Madrid, algo que ella misma me diría más tarde y sabiendo la rivalidad que existe entre los dos equipos Atlético y Real Madrid y siendo yo seguidor de este último, pregunté con cautela si tenía preferencia por alguno de los dos y sí la tenía, era del Atlético de Madrid o sea rival deportiva.

Las fotos, le encantaron diciendo, lo que yo tomé como cumplido, que le gustaría poder ver esas playas, por lo que le dije galantemente que estaba invitada a hacerlo

Continuaré...........


domingo, 10 de agosto de 2014

AÑO NUEVO

Hola a tod@s:

Como ya he apuntado, el fin de año lo pasé en Aranda de Duero.  Yo no quería pasar la entrada de año en familia siendo el centro de todas las miradas y siendo compadecido por todos. No quería eso y por tal motivo decidí marchar.

Pero el destino que a veces puede resultar muy cáustico por no emplear otro adjetivo hizo que en la celebración del cumpleaños de mi nieto Samuel, me encontrara con toda la familia, así que aquello que quería evitar lo pasé igualmente, por lo que me podría haber ahorrado el viaje.

Cuando he afirmado que fue la peor decisión que pude tomar, no lo he dicho por esa ciudad, que me pareció bonita, ni por Burgos, otra magnífica ciudad o Santo domingo de Silos que fue la otra población que visité.

Lo he dicho porque no tuve la previsión suficiente y no pensé que en la nochevieja contrariamente a lo que ocurre en las grandes capitales como Madrid o Barcelona, todos los restaurantes cierran incluso el del hotel en el que me hospedaba, de tal forma que mi entrada de año la hice solo en mi habitación comiendo unas uvas que previamente había comprado, viendo el panorama, en un supermercado, con un sobre de lacón y una botella de cava.

Creo no equivocarme si afirmo que esa noche estuve yo solo en el hotel, sin vigilante, sin recepción, sin nadie, pues al levantarme al día siguiente todas las puertas estaban cerradas y las alarmas conectadas.

Fue sin duda una entrada de año peculiar que espero no volver a repetir.
El nuevo año trajo el traslado a la nueva sede de mi trabajo, concretamente el día 21 de enero. Yo que pensaba que me iba al fin del mundo, me encontré con unas instalaciones modernas, luminosas, con vistas a las montañas de Collserola y en un ambiente muy tranquilo. 

Por otra parte, mi tratamiento dental siguió adelante y a mediados de Febrero conseguí acabarlo quitándome un nuevo mal de cabeza.

Por último, poco a poco empecé a asumir que mi vida había cambiado y me lo tomé con calma. Eso sí me prometí que no habría nadie más en mi vida. Tantos fracasos me habían condicionado lo suficiente como para no pensar ni mucho menos querer buscar una nueva relación de pareja.

He obviado, que no olvidado, el importantísimo papel que jugo Ana mi amiga argentina en todo este tiempo. Ella estuvo ahí dándome consejo, alentándome a seguir adelante, pidiendo y rogando que no cayera en el mismo pozo del que un día del mes de Mayo de hacía casi diez años la encontré y del que la ayude a salir.

Ana se comportó como una verdadera amiga y no me dejó, como me sentí dejado por aquella pareja, a la que junto a la que entonces compartía mi vida, había abierto las puertas de mi casa.

En dos ocasiones había intentado acercarme a ellos poniendo por delante que no quería utilizarlos ni para acercarme a Ana, ni para hacerles tomar partido por uno u otro.
Con Ana no dejé de conversar por whatsapp ni un solo día.  Las conversaciones por teléfono no obstante se fueron dilatando en el tiempo y pensé que posiblemente ella si hubiera encontrado un nuevo amor.

También he de mencionar a Vane, una amiga de Ana que también lo fue mía y que al principio estuvo dándome su apoyo, su aliento aunque poco a poco se fue enfriando hasta el punto de que hace tiempo que no se de ella.

Y así llegué hasta finales de Febrero y………


Continuare………

jueves, 7 de agosto de 2014

COMO LO VIVI

Hola a tod@s:

Se me hace difícil explicar como viví esos meses. Tuve que explicar en mi trabajo lo que me ocurría y a pesar de que todos mis compañeros se brindaron a ayudarme, era más una cuestión de quedar bien, que de prestar una ayuda real que no fuera la estricta ayuda en el trabajo.

Había días en los que las lágrimas me caían mientras viajaba en el autobús volviendo a casa. Otras veces llegaba a casa y me tiraba literalmente sobre la cama a llorar. No podía escuchar música ya que era recordarla a ella y llorar.

Tantos lugares, tantas cosas. Los muebles de la casa su armario aún lleno de ropa suya, sus objetos, sus apuntes de la universidad. Todo era Ana y desear que volviera. Desear estar con ella.  Gemma, mi hija trataba de animarme, y de hecho pasé muchas horas hablando con ella, pero yo era consciente de que ella tenía su vida. Su marido, mis nietos, y que no podía estar por mí en todo momento.

Fueron varias las veces que pensé en poner fin a mi vida y esto es algo que solo ahora sale a la luz y que nadie conocía. Eran pensamientos relámpagos que descartaba de inmediato, pero me sentía fatal.

Cuando ya se acercaban las Navidades y ya sabía que no habría más convivencia con Ana, busqué dónde pasar el Fin de año, finalmente opté por irme a Aranda de Duero (Burgos) la peor idea que pude tener.

Antes de que Ana me comunicara su decisión final, pasó algo que debo explicar. Pero para ello, me debo remontar a primeros de octubre. En uno de esos días yo perdí una pieza dental y con esa ya eran varias y supe que debía acudir al odontólogo, algo que sinceramente me causaba terror. También por esos días me comunicaron que me iban a traspasar a una nueva empresa del grupo asegurador que nos había comprado recientemente y mi nuevo lugar de trabajo estaría en un pueblo distante unos quince kilómetros de mi casa lo que me trastornaba bastante.

Así que poco antes de diciembre acudí al odontólogo, quien me hizo saber que debía hacerme un tratamiento que estaba muy por encima de mis posibilidades económicas, por lo que tuve que solicitar un préstamo a la empresa que me fue concedido de inmediato.
Sobre el seis de diciembre, una mañana al salir para tomar el autobús, sentí un fuerte dolor en el pecho en la parte superior izquierda con irradiación al brazo izquierdo. Al llegar a la parada y subir al autobús el dolor cesó para volver a aparecer por la tarde cuando de nuevo iba a tomar el autobús. Ese dolor aparecía y se iba y uno de aquellos días, festivo estando comiendo en casa de Gemma, el dolor se hizo de nuevo presente, así que sin decir nada a nadie, me fui a casa, me coloqué el pulsómetro y caminé cuesta arriba todo el trayecto hasta el gimnasio. O se pasa o si me da algo ya me recogerán, pensé.

El dolor se hizo mas fuerte y ya me llegaba hasta los dedos cuando de repente empezó a remitir. Aun con todo al regresar a casa llamé a un servicio de consulta médico donde me dijeron que no parecía ser un dolor cardíaco, pero que me aconsejaban la visita al medico de medicina general tan pronto como pudiera. La visita la hice al día siguiente. La doctora tras hacerme un electrocardiograma diagnosticó que sufría un cuadro de stress muy elevado debido a la suma de circunstancias que en tan poco tiempo se habían sumado.

Por precaución y para despejar cualquier duda, me remitió al cardiólogo así que pedí hora y se ofreció para hacer una petición de visita para un psquiatra algo que quise postergar ya que pensé que esa sería la última opción, pero quería ver si podía superarlo por mi mismo.

La cardióloga, me realizó un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo cuyos resultados tuve a primeros de este año. Los resultados le sorprendieron tanto que pidió un TAC, que confirmó el anterior resultado: Había sufrido un infarto silente, muy pequeño y lo que más me preocupó tenía un pequeño trombo alojado en el corazón.

No voy a decir que lo que pasó con Ana esté tras ese infarto. La cardióloga no puede precisar cuando lo sufrí y tampoco trato de culpabilizarla a ella. Me dio porque me tenía que dar y punto, pero lo he explicado porque forma parte de mi vida y porque de alguna manera me ha condicionado o me está condicionando la vida.

Por lo que respecta a Ana y aún cuando ya hablaré más adelante, si no estaba bien a mi lado, hizo lo que debía hacer, así que nada le reprocho y de nada la culpo.

Continuare..........

miércoles, 6 de agosto de 2014

UN OTOÑO DIFICIL DE OLVIDAR

Hola a tod@s:

Se había acabado. Aquella noche intenté hablar con ella hacerla razonar, prometerle lo imposible, no quería perderla no podía perderla. Entre sollozos llamé a mi hija que también llorando,  pues ni de lejos podía imaginar que esto pudiera pasar, trató de darme ánimos.

Mi mundo ese mundo compartido con ella, se había acabado y tenía que seguir, ¿Pero cómo? Me sentía viejo, cansado e impotente para seguir.

Días antes había decidido cambiar de gimnasio y ahora veía que necesitaba hacer cosas nuevas, ocupar mi tiempo. Pero era una obligación autoimpuesta  y no algo que hiciera con gusto.

En una de esas tardes que iba hacia el gimnasio, recibí la llamada de la madre de Ana. Le sabía mal lo que había pasado pero me animaba a seguir mi camino y recuerdo que le dije que no, que yo iba a luchar y si veía el más mínimo resquicio, la más ínfima probabilidad de reconducir aquello, lucharía por hacerlo.

Ana no había dejado de llamarme. Tenía claro que no quería seguir como pareja, pero no quería perderme como amigo. Que difícil es eso. Como seguir siendo amigo de quien a lo largo de siete años ha compartido contigo mesa, lecho, alegrías y tristezas y ahora decidía seguir su camino sola.

Cada conversación era un duelo dialéctico. Había ocasiones en las que parecía que la había convencido pero a las pocas horas o al día siguiente todo volvía a estar igual. Por otra parte, en mi fuero interno algo me decía que aquello era lo mejor que podía pasar, que de ninguna manera podríamos seguir juntos, ya no.

Ana volvió y se instaló de nuevo en casa de Chelo y Joaquin. Yo ciertamente no estaba molesto con ellos, al contrario me alegraba de que la acogieran y de que Ana no tuviera que tomar decisiones precipitadas.

Por otro lado no quería perder el contacto y la amistad con esa pareja porque de alguna manera eran mis únicos amigos, pero ellos no querían verse envueltos en una guerra en la que habían tenido que tomar partido casi de una forma impuesta.

Varias fueron las veces que Ana y yo estuvimos juntos, ya fuera en la que había sido nuestra casa, viendo la tele incluso se quedo a dormir compartiendo cama, o saliendo a Sitges o Andorra, pero el final siempre era el mismo, yo llorando por ella.

Dado que nada tenía que perder, le explique todo lo que me había sucedido, los celos, el diario que cayó de su bolso, lo que sabía de aquella persona que yo creía apartado de su vida cuando empezamos a convivir y así entendió el porque mi cambio en el carácter, así que, decía yo, sabiendo cual era el problema podríamos tratar de buscar solución
¿Necesitas más libertad aún? Tómatela yo no te voy a reprochar nada y Ana empezó a pedir tiempo, tenía que pensar antes de decidir.

Así iba pasando el tiempo, días y semanas. Veía acercarse las Navidades y sabía, sentía que ella tenía que decidir y aunque la incertidumbre me corcomía, no quería poner presión para evitar que por presionar ella respondiera de forma precipitada.

Hacía actividades solo, para demostrarle que no dependía de ella, para que viera que podía cambiar. En este tiempo ella hizo un par de viajes a Chiclana a casa de sus padres. El contrato de trabajo había finalizado en Julio y por olvido no se había matriculado en Derecho que era su proyecto de nueva carrera.

A principios de Diciembre del años pasado, me comunicó su decisión final: Mo había vuelta a tras Ana salía de mi vida como pareja y me ofrecía eso sí su amistad. Una amistad bastante especial después de todo lo vivido.


Continuaré………

martes, 5 de agosto de 2014

EL FINAL

Hola a tod@s:

Y ocurrió que pocos días después de la súbita marcha de Ana,  Isidro era ingresado de urgencias. Como he dicho ya hacía meses que nos habían dicho que tenía un tumor justo detrás del píloro y su final era inminente.  Así que me encontré de repente solo y con Isidro en los últimos días.

Antes de Navidades, no obstante viaje en tren a Cádiz para volver a encontrarme con Ana y tras hablar mucho, nos dimos una segunda oportunidad. Yo estaba dispuesto a darle más libertad y eso aún y a pesar de que durante los días en que estuve solo, ordenando la habitación donde ella solía dejar tirados sus bolsos, el destino hizo que recogiendo uno de ellos, cayera una libreta, tipo diario y justo en la hoja en la que quedó pude leer algo que aún me dolió más que su temporal adiós.

Era una anotación que daba a entender la existencia de otra relación sin que pudiera determinar quien era la otra persona. Pero estaba tan enamorado de Ana que hasta su infidelidad estaba dispuesto a perdonar y no quise comentar nada de lo que había leído.

Con el tiempo he llegado a pensar e incluso a decir que quien por celos busca y encuentra la prueba que da razón a sus celos, sufre muchísimo. Si por el contrario nada encuentra, aun sufre más, pues al no hallar seguirá buscando y desconfiará siempre del otro. Pero lo peor que puede ocurrir es encontrar cuando no se busca. Saber o tener casi la certeza de que hay un tercero en discordia cuando lo que querías precisamente era pasar página.

Eso eslo que me ocurrió a mí y debo decir que fue como si a una herida le echas sal. Duele muchísimo.

Nos reconciliamos, es cierto, pero siempre supe que aquello iba a ser temporal y que un día pondría el punto y final a esa relación. Con el tiempo mi carácter se fue tornando más serio. Me alegraba cada noche de haber podido vivir un día más junto a ella y me levantaba preguntándome si ese no sería el último día que estuviéramos juntos.

Gemma y David nos habían vuelto a hacer  abuelos meses antes  y poco después de nacer tomamos una fotografía que aún hoy en día ocupa un lugar destacado en mi salón.  Isidro con Gael, samuel, Gemma, Ana y yo. Cuatro generaciones en esa foto. La última con Isidro.

En Enero de 2.012 Isidro nos dejó. He de confesar que sentí tanto su muerte como la de mi propio padre o la de mi madre. Isidro dejó un vacío que no se ha vuelto a llenar y no hay día que no lo recuerde por una cosa u otra.

En el mueble que tengo frente a mi en la habitación habilitada como despacho desde la que escribo, reposan sus cenizas esperando que algun día cumpla su voluntad de que parte de las mismas sean esparcidas en el Pirineo gerundense por los pasos que tantas veces en su época de guerrillero cruzó en ambos sentidos.

El tiempo siguió transcurriendo. Ana ya había acabado la Universidad, pero ya no había planes de boda, ni siquiera lo planteábamos. Empezó un Master y encontró un trabajo en el que apenas le daban un sueldo que pudiera cubrir sus gastos de locomoción. Esto la hizó relacionarse con mucha más gente y empezó a tener más salidas de cenas o celebraciones y si al principio no se oponía a que yo la fuera a recoger para volver a casa, fuera la hora que fuera, ahora parecía que le molestara que yo estuviera pendiente. Por supuesto nunca acudí a ninguna de esas celebraciones y en las últimas ocasiones se quedaba a dormir en casa de Chelo y Joaquin para recogerla yo al día siguiente o la traían a casa ellos.

Así llegamos al verano del 2.013 el verano pasado. Ana marchó a principios del mes de Julio a casa de sus padres y yo me quedaba en Barcelona. Me reuní con ella a finales de ese mes y ya en la primera semana antes de que David, Gemma y los niños vinieran a pasar unos días, tuvimos una fuerte discusión.

El motivo, algo tan banal como el comprobar que no había la más mínima ilusión por ir a ningún sitio juntos. Ira de tiendas aunque no fuera a comprar algo que ambos hacíamos siempre con gusto, ya no le apetecía y de comentar eso pasamos a cuestiones más serias y profundas.

Era evidente que ella había perdido toda ilusión y yo me resistía a reconocerlo. Aún con todo estaba dispuesto a marchar aquel mismo día y poner el punto y final, algo que dije con la boca pequeña,  pero no era ese el momento. Vinieron ellos, estuvieron con nosotros y se fueron. Nosotros seguimos saliendo intentando reconducir lo que no tenía solución, comiendo, cenando en sitios de playa, contemplando  una puesta de sol, pero fue algo temporal. Pocos días antes de volver yo a Barcelona, ella aún se quedaría unas semanas más, volvimos a discutir y de nuevo hubieron lágrimas.

Tan claro veía el final que hasta por tres veces le pregunté si pensaba volver a casa y ella no dijo que no. Antes de marchar y cuando ya me despedía de su padre, este me preguntó cuando volveríamos a vernos y yo respondía que la respuesta la tenia Ana que solo ella lo sabía. Era el 18 de Agosto.

Trece días después, la noche del 31 al 1 de Setiembre ante mi insistencia al teléfono para que hablase claro, Ana me dijo que nuestra relación se había acabado y que ya no volvería a casa. Pese a saber que iba a pasar, pese a saber que no había futuro, pese a mis celos y a mis razones para ello, el mundo se mi vino encima y empecé un periodo lleno de tristeza.


Continuaré...........

lunes, 4 de agosto de 2014

CELOS

Hola a tod@s:

Por si alguien no ha sentido jamás los celos en su propia piel, diré que es una enfermedad que va socavándolo todo.

Siempre había pensado que los celos son una demostración de la falta de seguridad en uno mismo unido a la desconfianza en la otra persona y que si tú le das a tu pareja todo aquello que necesita, no tienes porque desconfiar y por ende tener celos de ella, pero si por el contrario ella o él busca o consiente el acercamiento de otra persona, será que tú no eres la persona indicada y si de verdad la quieres no debes poner trabas a que marche de tu lado. Y así con este convencimiento fueron pasando los años hasta que los celos me mordieron.

Yo empecé a tener celos de Ana, empecé a sentirme inseguro, convencido de que cualquier chico de su edad podría arrebatármela y me debatía entre mis ideas de libertad hacia ella como para cualquier persona y las ganas de controlar lo que hacía. Quería y no quería saber de sus compañeros de facultad. Si decía de salir con ellos, aceptaba pero con la boca pequeña y en mi interior me fastidiaba mucho.

Obviamente esto no pasó desapercibido para ella y nos costó algún que otro disgusto o discusión. Yo por mi parte en ningún momento llegué a explicarle lo que había descubierto aquel día en que fisgué en su correo y en días posteriores.  Pensaba que si lo hacía sería el fin de nuestra relación y no estaba dispuesto a pagar tan alto precio por ello. Peropor otraparte el no poder hablar de ello abiertamente con ello, me comíapor dentro.

No diré, porque no sería fiel a la verdad, que nuestra relación fuera mala. En los primeros años, el hablar de boda, de la música que sonaría en ella, de la cantidad de invitados que vendrían, era algo de lo más normal. Incluso llegamos a visitar algún lugar en el que poder celebrar la ceremonia.

No obstante, la relación se fue enfriando poco a poco. Podía pensar, porque suele ser así, que la efervescencia propia del enamoramiento diera paso una relación más pausada, sin embargo había algo más, habían mis sospechas y había también en ella ese temor a que realmente yo no fuera el amor de su vida y era mucho lo que se ponía en juego.

No obstante, fuimos muy felices. Al viaje a Venecia, le sucedió un viaje a la República Dominicana en un hotel extraordinario y donde creo poder afirmar que ambos lo pasamos muy bien.

Después los viajes se hicieron más cercanos, El país Vasco donde en un viaje conjunto con Gemma y David, estos nos anunciaron que iban a ser padres y yo abuelo y Ana, bromeábamos Abuelastra. No cabe decir que la complicidad entre Ana y Gemma fue en aumento y que ambas se sentían muy unidas o al menos eso siempre he creido.

Ana, por lo demás, avanzaba en sus estudios obteniendo notas altas. Hay que reconocer que es una buena estudiante.

Ya en la facultad conoció a Chelo una mujer de mi misma edad y a la que Ana gustaba decir que era su madre adoptiva de Barcelona. Tanto llegaron a intimar que Ana conocía y sabía de secretos que hasta ese momento Chelo no había dicho a nadie y claro está yo también fui conocedor de ellos aunque de mi boca nunca salió una palabra de lo que me explicaba. Chelo está casada con Joaquín y la relación que se estableció entre Ana y esta pareja llegó a ser tan estrecha que hasta llegué a pensar que entre Joaquin y Ana había algo más que una simple amistad.

Fueron pasandlo los meses y los años, vivimos etapas buenísimas y otras normales y las malas eran minoría, así lo he de reconocer, pero por encima de todos esos momentos maravillosos vividos, los celos no dejaron de acompañarme ni un solo día y eso, a pesar de lo mucho que la quería, llegó a pasar factura.

A finales del mes de Noviembre del año 2.011 la situación explotó. Un sábado por la noche de regreso a casa y mientras buscaba aparcamiento y comentaba que ya se habían puesto las luces de Navidad, Ana explotó y confesó que se sentía saturada, que estaba harta de una situación que la ahogaba, de sentirse falta de libertad y que necesitaba tiempo.

Resulta curioso, pero Ana es una persona a la que el cuesta mucho pararse a hablar y a afrontar las situaciones de frente cuando intuye que va a hacer mal.  Y yo por el contrario siempre he sido quien la ha ido pinchando hasta que explota y una vez ocurrido esto, las consecuencias son impensables o tal vez no.

Lo cierto es que al día siguiente por la tarde, la busqué tanto que explotó y me anunció que se marchaba de casa. Se fue a casa de Chelo y Joaquín dándome como despedida un cálido beso en los labios. Una vez en casa de ellos y desde allí se iría a casa de sus padres. Aún hablamos, no obstante,  un par de veces antes de que marchase y yo me quedé preso de una gran tristeza.

No eran los mejores momentos. Isidro mi padrastro había entrado en un proceso anémico que hacía que precisara de contínuas transfusiones de sangre y en uno de esos ingresos por el mes de Junio me informaron de que tenía un tumor, que no era curable y le auguraban poco más de seis meses de vida. 

Continuaré 

domingo, 3 de agosto de 2014

ANA P.

Hola a tod@s:

Aunque todo parece indicar que mi relación con Ana era una balsa de aceite, lo cierto es que no era así. Una de las primeras disputas incluso antes de que viviéramos juntos fue a cuenta de otra Ana.

Como ocurriera con otras mujeres, conocí a Ana P. en un chat una noche de finales de Mayo de 2004 Ana P. es una mujer diez años más joven que yo, nacida en Galicia aunque casi recién nacida se trasladó a Buenos Aires. La historia de Ana P. aunque no entraré en demasiados detalles es cuanto menos casi increíble.

Ana P. es enfermera y ejerce como tal y casi como encargada en una clínica privada en Buenos Aires. Se casó con un hombre separado y con un hijo cuya madre biológica renunció no solo a su custodia, sino a cualquier trato con él. Ana P. lo adoptó como si fuera su propio hijo y pasados los años cuando se separó de su marido continuó con el niño, que hoy es ya un hombre hecho y derecho. Es decir, su amor por este ser pudo más que cualquier otro lazo de sangre y para ella siempre será su hijo.

Como en otras ocasiones Ana P. entró o yo entré en su vida en un momento muy delicado. Para ella yo fui su tabla de salvación cuando se encontraba en un proceso depresivo muy severo y poco a poco fue saliendo de él. Entre nosotros, la promesa, el proyecto o la ilusión, llamadlo como queráis de que un día nos podremos conocer y tomar un café juntos o un almuerzo o una cena o todo ello si es posible, hizo que al menos tuviera una ilusión más.

Es una tarea harto difícil y aunque la vida me ha puesto delante las posibilidades económicas de hacer ese viaje, siempre han surgido circunstancias que lo han impedido o lo han pospuesto, quien sabe.

Ana P. se enamoró de mí aunque fuera un amor platónico pues ella siempre ha sido consciente de que primero Julia mi esposa, Asun y Ana después estaban por delante de ella. Cuando conocí a Ana y se lo dije, se alegró por mi, pero se que lloró mucho porque con esa relación perdía esa ilusión y una buena parte de la complicidad que teníamos.

Entre nosotros era de uso común el que me llamara bebé o que me dijera que me quería mucho o yo a ella y eso fue algo que Ana descubrió aunque yo no había escondido que mantenía correspondencia con ella y que le sentó extremadamente mal y que nos llevó a nuestra primera gran discusión que no sería la última aunque si por este tema. Seguí y sigo escribiéndome con Ana P. a quien el destino o la vida ha continuado tratando de forma muy cruel. Además de soportar una situación económica muy difícil, tuvo que ir soportando las intromisiones de su ex-marido que en una ocasión intento violarla, según me explicó, aunque por indicaciones de los abogados y bajo promesa de que acudiría a terapia, retiró la denuncia. Lo cierto es que de poco debió servir esa terapia pues tiempo después volvió a las andadas y en esta ocasión allanó la vivienda de Ana P, destrozó mobiliario y consumó la violación.

Tal vez por todo lo vivido, por todas las bofetadas que le da la vida, se entienda que yo mantenga ese vínculo de amistad con ella y que semana a semana le escriba poniéndola al día de lo que acontece en mi vida y que espere noticias de ella, lo cual se produce una vez cada mes o mes y medio ya que no puede costearse el acceso a internet y lo tiene que hacer a escondidas en su trabajo o acudiendo a un ciber.

Ella sabe y acepta que nunca habrá nada más que una buena amistad y yo mantengo y cultivo esa amistad. De hecho ha tenido ocasión de devolverme el apoyo que yo un día le brindé y lo ha hecho respondiendo con creces en momentos muy duros para mí y que aún no han sido explicados.

Es pues, lo que se espera de un amigo: Alguien que acude sin ser llamado en adversidad y que se alegra de tus triunfos y logros cuando la vida te sonríe.

Ana pues, no diré que descubrió, pues ya sabía de la existencia de Ana P. pero si de los términos cariñosos que empleábamos en nuestros correos, porque vio y no diré como, un correo electrónico mío y eso no le gustó en absoluto.

Lo que si diré es que yo al cabo de un tiempo, estando en casa de sus padres fisgué en su correo y descubrí que Ana mantenía correspondencia con alguien que aunque ajeno a la familia estuvo muy próximo a ella pocos años antes, y de quien yo pensaba que se había cortado todo contacto. No era así y con el tiempo llegué a saber más cosas. Puedo entender, llegados a este punto que si alguien sigue este blog, pueda sentir curiosidad y que le gustaría que explicara con lujo de detalles más sobre este asunto, pero también es fácil de entender que yo no tengo ningún derecho a sacar a la luz acontecimientos que pertenecen a la intimidad de otra persona y que en estos momentos podrían causarle más mal que bien.

Así que todo esto quedará entre los protagonistas y por lo que a mí se refiere no saldrá a la luz nada de nada.

Únicamente diré que mi falta tuvo su castigo en el hecho de que se despertó en mí algo que jamás había sentido: Celos.

Continuaré............