jueves, 20 de febrero de 2014

La comunión.

Hola a tod@s:

Ya teníamos coche, ah y tele también una Inter que obtuvo mi tío a buen precio de una tienda de electrodomésticos del hermano de su novia. Porque sí mi tío tenía novia una chica joven y guapa según decían todos en casa aunque yo aún era muy pequeño para fijarme en esas cosas. Era hija de una familia trabajadora inmigrantes venidos de Murcia que vivía en la calle Rosellón esquina con Padilla, la misma calle en la que vivíamos nosotros. se llamaba Dolores aunque todos acabamos llamándola Loli.

Lolí tenía sino recuerdo mal, tres hermanos, dos chicas y un chico y este chico Jose María, que trbajaba en el Banco de santander empezó a hacer pinitos de comerciante y montó una tienda de electrodomésticos llamada Electro-Caribe, en la calle Corcega. Anda que no cargo mi tío frigoríficos y lavadoras ayudando a este futuro cuñado. Después con el tiempo se metió en el negocio de la construcción y edificó varias casas y más tarde aún estudió abogacía y monto su propio bufete.

La novia de mi tío trabajaba de secretaria en una empresa de hierros llamada Hijos de Vicente Rosés cerca de la Avenida Meridiana.

Y el marido de una de sus hermanas era litógrafo también como mi padre aunque no tengo recuerdo de que intercambiaran muchas experiencias.

En la entrada anterior hice mención a mis tíos por parte de padre. Estos marcharon siendo yo muy crío a Suiza con el boom de la emigración española al extranjero. Cuando venían en verano a España lo hacían en buenos coches y traían muchos regalos y caramelo que aquí no se encontraban, pero cuando hablaban con mi padre le explicaban la verdad, las condiciones penosas en las que vivían apiñados en pisos patera, trabajando jornadas interminables y en un clima frio con nieve y como deseaban y añoraban volver a España.  Allí se fueron con una hija, mi prima Ana Marí y allí tuvieron otra hija de la cual desgraciadamente no recuerdo su nombre.

Mi tio Rafael fue mi padrino de bautizo aunque por estar haciendo el servicio militar en la marina, actuó por poderes mi tío Manuel de ahí que me impusieran los nombres de José, Manuel, Rafael.

Y ya que he mencionado que la televisión entro en mi casa, debo explicar que cuando no la teníamos, la vecina de enfrente Doña Olga y su madre Doña Matilde, si que tenían y yo las noches de verano desde la habitación de mi tío, espiaba la televisión de ellas hasta que dándose cuenta me cerraban la ventana no se si porque consideraban que los programas no eran para mí o porque la querían para ellas solas. Poco a poco, pero, se les fue ablandando el corazón y me permitían ver más la tele, así que yo cenaba rápido para ir a ver que no oir, las imágenes en blanco y negro que emitía aquella caja de madera.

Y así llegué hasta las fechas de mi comunión. Algo que tanto niños como niñas esperábamos con mucha alegría no por comulgar que eso nos preocupaba ciertamente porque teníamos que ir con mucho cuidado de no masticar la hostia porque era el cuerpo de Dios y de no cometer pecados que luego tendríamos que confesar. La ilusión era por los regalos, por el traje, por la comida.

Yo fui vestido de marinero pero no a la usanza vamos más que marinero yo era almirante pues iba todo de blanco con cordones dorados. Nos concentraron todos en la puerta de la escuela que estaba adornada como si fuera un portal de novia y allí nos hicieron fotografías y de allí a la iglesia de San Ignacio de Loyola en la calle Dos de Mayo allí más fotos con unos y otros, padres, tíos, abuelos quien los tenía al completo y de allí tras haber ayunado tres horas antes de la comunión, más el tiempo de las fotos y con un hambre canina, al restaurante o a casa.

En mi caso nosotros fuimos a un restaurante que estaba al lado de la tienda de electrodomésticos del cuñado de mi tio. Se llamaba Rodri y de la comida solo recuerdo unos medallones enormes de merluza a la romana que causaron furor y la tarta como no.

La comunión significó el pase de niño a menos niño o cadete se acabaron los pantalones cortos ya era mayor jajaja

continuaré.......



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