domingo, 16 de febrero de 2014

El destino crea la necesidad

Hola a tod@s:

Ayer decía que tras periodos de bonanza, siempre llegan las dificultades y expliqué como tras la muerte de mi abuelo Manuel,  mi abuela y sus dos hijos pasaron de ocupar un piso a desempeñar el oficio de porteros del edificio y mi madre a trabajar en una imprenta.

Pero permitidme que me salga del guión para explicar una anécdota sobre mi abuelo. Este se llamaba Manuel Güell Francisca, este segundo apellido era sinónimo de que su madre había sido criada en un orfanato, Ese apellido era como el de Expósito que en origen era igualmente de orfanato. Al parecer mi bisabuela era hija bastarda de algún personaje noble. Un día estando en la playa de los Baños de San Sebastián en Barcelona, alguien iba reclamando la atención de un señor Güell, dio la casualidad de que mi abuelo se levantó al mismo tiempo que otro caballero con el que guardaba ciertos rasgos de semblanza, ese caballero no era otro que el Conde de Güell. Sorprendido este, y tras intercambiar unas breves palabras,  le tendió una tarjeta a mi abuelo pidiéndole que fuera a visitarlo pues quería saber que grado de cosanguinidad corría por sus venas.  Mi abuelo jamás lo visitó.

Volvamos al guión. Los años iban pasando y mi abuela enfermó de gravedad del estómago debiendo ser ingresada en la Clínica Victoria ubicada en el paseo Maragall en el lugar que hoy ocupa un centro de atención primaria de la seguridad social. El médico que la operó fue tan "salvaje" que cerró el vientre de mi abuela de cualquier forma al entender que no tenía salvación. Los conocimientos de medicina de ella y el socorro de alguna enfermera hicieron que ella misma drenara y curase sus heridas quedándole eso si como secuela un vientre lleno de hernias que la obligaban a ir fajada y aún y así tuvo algún que otro problema de estrangulamiento de hernia.

Fue durante ese tiempo cuando ante la perspectiva de que muriendo mi abuela, mi madre fuera puesta a servir en alguna casa, y mi tío ingresado en un orfanato hasta la mayoría de edad, se decidió o se pactó que mi madre aceptase casarse con aquel joven andaluz que flirteaba con ella. La boda se celebró como ya explique en la primera entrada el 19 de marzo de 1.955, mi madre tenía 19 años cumpliría los veinte en octubre estando ya embarazada de mí. Y cabe recordar que entonces la mayoría de edad en España era a los veintiún años.

La boda entre estos dos jóvenes no hubiera tenido nada de extraordinario sino fuera por las circunstancias que obligaban y que fuera más por conveniencia que por verdadero amor y por otro detalle que mi abuela paterna guardaba a buen recaudo y que no quiso revelar.

Ese detalle era que aquel joven litógrafo al que le encantaba la música y había empezado estudios de clarinete que tuvo que dejar a la muerte de su padre, sufría una lesión en la válvula mitral del corazón que se manifestó abiertamente tras la boda y cuando ya se había producido el embarazo. Y fue en esos momentos cuando mi abuela paterna sugirió a mi madre que se deshiciera de mi, dejándose caer por las escaleras de la casa donde se habían trasladado a vivir en la calle Padilla 243 luego 245 junto a la calle Mallorca. Mi madre, una mujer de profundas convicciones religiosas, se negó en rotundo y desde entonces su relación con su suegra quedo prácticamente reducida a cero.

Yo nacía como ya he dicho el 30 de marzo de 1.956 en la clínica la Alianza y según dicen fui muy llorón. Mi padre ya estaba ingresado en el Hospital Clínico y me conoció desde una ventana de dicho centro.

A mi padre lo operaría el Doctor Josep Paravisini i Parra en el Hopitsal Clínico y fue una de las primeras operaciones sino la primera en Barcelona a corazón abierto. Lo que explico a continuación no puedo afirmarlo con contundencia pues tanto el Dr, Paravisini como mi madre ya están muertos, así que hay que tomarlo con toda la prudencia posible. Mi madre explicaba que el citado doctor estaba dispuesto y así se lo manifestó a hacerse cargo de ella y de mi si accedía a ciertos favores o dicho de otra forma, que fuera su "querida". Y mi padre? pues entonces este tipo de operaciones tenían un alto riesgo de fracaso así que todos entenderían que una persona tan enferma del corazón no superara la intervención.

Hasta aquí lo que mi madre me explicó, si fue o no fue así no puedo asegurarlo yo acababa de nacer. Obviamente mi madre no acepto y es fácil saberlo porque los años posteriores fueron años de pobreza y de haber aceptado hubieran sido de otra forma.

Mi padre estaba ya convaleciente en casa cuando mi madre contrajo una mastitis que para quien no lo sepa es una infección en los pechos, y la obligó a dejar de darme el pecho pues de sus pezones manaba leche mezclada con pus. Tener que alimentarme con leche de bote no hizo sino empobrecer más a aquella familia en los que los únicos ingresos ya, eran los de la pensión de viudedad y orfandad de mi abuela y tío respectivamente y el sueldo de los trabajos de costura que de forma particular hacía mi abuela a señoras de la burguesía barcelonesa a cambio de algo de dinero y sobras de comida.

Seguire........

No hay comentarios:

Publicar un comentario