Hola a tod@s:
Se me hace difícil explicar como viví esos meses.
Tuve que explicar en mi trabajo lo que me ocurría y a pesar de que todos mis
compañeros se brindaron a ayudarme, era más una cuestión de quedar bien, que de
prestar una ayuda real que no fuera la estricta ayuda en el trabajo.
Había días en los que las lágrimas me caían mientras
viajaba en el autobús volviendo a casa. Otras veces llegaba a casa y me tiraba
literalmente sobre la cama a llorar. No podía escuchar música ya que era
recordarla a ella y llorar.
Tantos lugares, tantas cosas. Los muebles de la casa
su armario aún lleno de ropa suya, sus objetos, sus apuntes de la universidad.
Todo era Ana y desear que volviera. Desear estar con ella. Gemma, mi hija trataba de animarme, y de
hecho pasé muchas horas hablando con ella, pero yo era consciente de que ella
tenía su vida. Su marido, mis nietos, y que no podía estar por mí en todo
momento.
Fueron varias las veces que pensé en poner fin a mi
vida y esto es algo que solo ahora sale a la luz y que nadie conocía. Eran
pensamientos relámpagos que descartaba de inmediato, pero me sentía fatal.
Cuando ya se acercaban las Navidades y ya sabía
que no habría más convivencia con Ana, busqué dónde pasar el Fin de año,
finalmente opté por irme a Aranda de Duero (Burgos) la peor idea que pude tener.
Antes de que Ana me comunicara su decisión final,
pasó algo que debo explicar. Pero para ello, me debo remontar a primeros de
octubre. En uno de esos días yo perdí una pieza dental y con esa ya eran varias
y supe que debía acudir al odontólogo, algo que sinceramente me causaba terror.
También por esos días me comunicaron que me iban a traspasar a una nueva
empresa del grupo asegurador que nos había comprado recientemente y mi nuevo
lugar de trabajo estaría en un pueblo distante unos quince kilómetros de mi
casa lo que me trastornaba bastante.
Así que poco antes de diciembre acudí al odontólogo,
quien me hizo saber que debía hacerme un tratamiento que estaba muy por encima
de mis posibilidades económicas, por lo que tuve que solicitar un préstamo a la
empresa que me fue concedido de inmediato.
Sobre el seis de diciembre, una mañana al salir para
tomar el autobús, sentí un fuerte dolor en el pecho en la parte superior
izquierda con irradiación al brazo izquierdo. Al llegar a la parada y subir al
autobús el dolor cesó para volver a aparecer por la tarde cuando de nuevo iba
a tomar el autobús. Ese dolor aparecía y se iba y uno de aquellos días, festivo
estando comiendo en casa de Gemma, el dolor se hizo de nuevo presente, así que
sin decir nada a nadie, me fui a casa, me coloqué el pulsómetro y caminé cuesta
arriba todo el trayecto hasta el gimnasio. O se pasa o si me da algo ya me
recogerán, pensé.
El dolor se hizo mas fuerte y ya me llegaba hasta
los dedos cuando de repente empezó a remitir. Aun con todo al regresar a casa
llamé a un servicio de consulta médico donde me dijeron que no parecía ser un
dolor cardíaco, pero que me aconsejaban la visita al medico de medicina
general tan pronto como pudiera. La visita la hice al día siguiente. La doctora
tras hacerme un electrocardiograma diagnosticó que sufría un cuadro de stress muy elevado debido a la suma de circunstancias que en tan poco tiempo se habían
sumado.
Por precaución y para despejar cualquier duda, me
remitió al cardiólogo así que pedí hora y se ofreció para hacer una petición de
visita para un psquiatra algo que quise postergar ya que pensé que esa sería la última opción, pero quería ver si podía superarlo por mi mismo.
La cardióloga, me realizó un ecocardiograma y una
prueba de esfuerzo cuyos resultados tuve a primeros de este año. Los resultados
le sorprendieron tanto que pidió un TAC, que confirmó el anterior resultado: Había sufrido un infarto silente, muy pequeño y lo que más me preocupó tenía un
pequeño trombo alojado en el corazón.
No voy a decir que lo que pasó con Ana esté tras ese
infarto. La cardióloga no puede precisar cuando lo sufrí y tampoco trato de
culpabilizarla a ella. Me dio porque me tenía que dar y punto, pero lo he
explicado porque forma parte de mi vida y porque de alguna manera me ha
condicionado o me está condicionando la vida.
Por lo que respecta a Ana y aún cuando ya hablaré más adelante, si no estaba bien a mi lado, hizo lo que debía hacer, así que nada le reprocho y de nada la culpo.
Por lo que respecta a Ana y aún cuando ya hablaré más adelante, si no estaba bien a mi lado, hizo lo que debía hacer, así que nada le reprocho y de nada la culpo.
Continuare..........
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