Hola a tod@s:
Como ya he apuntado, el fin de año lo pasé en Aranda
de Duero. Yo no quería pasar la entrada
de año en familia siendo el centro de todas las miradas y siendo compadecido
por todos. No quería eso y por tal motivo decidí marchar.
Pero el destino que a veces puede resultar muy
cáustico por no emplear otro adjetivo hizo que en la celebración del cumpleaños
de mi nieto Samuel, me encontrara con toda la familia, así que aquello que quería evitar lo pasé igualmente, por lo que me podría haber ahorrado el viaje.
Cuando he afirmado que fue la peor decisión que pude
tomar, no lo he dicho por esa ciudad, que me pareció bonita, ni por Burgos, otra
magnífica ciudad o Santo domingo de Silos que fue la otra población que visité.
Lo he dicho porque no tuve la previsión suficiente y
no pensé que en la nochevieja contrariamente a lo que ocurre en las grandes
capitales como Madrid o Barcelona, todos los restaurantes cierran incluso el
del hotel en el que me hospedaba, de tal forma que mi entrada de año la hice
solo en mi habitación comiendo unas uvas que previamente había comprado, viendo
el panorama, en un supermercado, con un sobre de lacón y una botella de cava.
Creo no equivocarme si afirmo que esa noche estuve
yo solo en el hotel, sin vigilante, sin recepción, sin nadie, pues al
levantarme al día siguiente todas las puertas estaban cerradas y las alarmas
conectadas.
Fue sin duda una entrada de año peculiar que espero
no volver a repetir.
El nuevo año trajo el traslado a la nueva sede de mi
trabajo, concretamente el día 21 de enero. Yo que pensaba que me iba al fin del
mundo, me encontré con unas instalaciones modernas, luminosas, con vistas a las
montañas de Collserola y en un ambiente muy tranquilo.
Por otra parte, mi tratamiento dental siguió
adelante y a mediados de Febrero conseguí acabarlo quitándome un nuevo mal de
cabeza.
Por último, poco a poco empecé a asumir que mi vida
había cambiado y me lo tomé con calma. Eso sí me prometí que no habría nadie
más en mi vida. Tantos fracasos me habían condicionado lo suficiente como para no pensar ni mucho menos querer buscar una nueva relación de pareja.
He obviado, que no olvidado, el importantísimo papel
que jugo Ana mi amiga argentina en todo este tiempo. Ella estuvo ahí dándome
consejo, alentándome a seguir adelante, pidiendo y rogando que no cayera en el
mismo pozo del que un día del mes de Mayo de hacía casi diez años la encontré y
del que la ayude a salir.
Ana se comportó como una verdadera amiga y no me
dejó, como me sentí dejado por aquella pareja, a la que junto a la que entonces compartía mi vida, había abierto las puertas de mi casa.
En dos ocasiones había intentado acercarme a ellos
poniendo por delante que no quería utilizarlos ni para acercarme a Ana, ni para
hacerles tomar partido por uno u otro.
Con Ana no dejé de conversar por whatsapp ni un solo
día. Las conversaciones por teléfono no
obstante se fueron dilatando en el tiempo y pensé que posiblemente ella si
hubiera encontrado un nuevo amor.
También he de mencionar a Vane, una amiga de Ana que
también lo fue mía y que al principio estuvo dándome su apoyo, su aliento
aunque poco a poco se fue enfriando hasta el punto de que hace tiempo que no se
de ella.
Y así llegué hasta finales de Febrero y………
Continuare………
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