lunes, 14 de abril de 2014

JUANA

Hola a tod@s:

A veces se hace difícil escribir y no por falta de memoria, sino por todo lo contrario.

El jueves pasado supe del fallecimiento de una persona con la que tuve una estrecha relación a lo largo de más de veinticinco años.  Se trata de mi cuñada Juana, la hermana de Julia y de la que no hace tanto tiempo hablaba en una de las entradas.

Juana se ha ido un mes y medio después de que lo hiciera su marido. A primera vista podía parecer una mujer mandona y que metía cucharada en todo. No es cierto.  Tras ese genio, se escondía una mujer volcada en su marido y con un alto sentido de la familia.
Siempre estaba dispuesta a echar una mano a quien lo solicitase e incluso sin esperar a que lo pidieran. Trabajadora infatigable y como se dice en catalán “Pal de paller” palo de pajar significando que era la aglutinadora y el nexo de unión de toda la familia.

La afección renal de su marido que lo llevó a una diálisis cada dos días, y su enfermedad: La esclerodermia, una de esas enfermedades calificadas de raras por el escaso número de personas que la sufren, y que no son estudiadas lo suficiente como para encontrar una terapia que permita su curación, no hicieron mella en ella que continuó aportando fuerza y ejemplo a todos los demás.

Tampoco la falta de hijos hizo que se alterara su carácter.  A ella debo agradecer las veces que hizo de niñera de Gemma, permitiendo que nosotros pudiéramos salir en los momentos en los que la ansiedad me ganaba.  Ya siendo Gemma mayor, hizo lo propio con mis nietos.

Como hermana, supo mediar entre los demás para evitar disputas y, motivos los ha habido a veces y,  con ello evitar que la familia se resintiese.

Como nuera, cuidó y lidió con la madre de su marido, que era, en los tiempos en los que la conocí, una persona de un fuerte carácter, como no podía ser en alguien que tras ver roto su matrimonio, tuvo que sacar adelante dos hijos y ver enterrar a uno de ellos en plena juventud –ahora ha enterrado a su otro hijo- Juana siempre mostró un exquisito trato con ella.

En los últimos meses y aunque ya no tuviese relación directa con ella –no quiero avanzarme  a lo que aún no ha sido explicado- supe de la agravación de su enfermedad que hacía prever una lenta y dolorosa evolución y un fatal desenlace.

Contrariamente, y he de decir que afortunadamente para ella en primer lugar, y para el resto de familia, su evolución se aceleró en los últimos días llevándola a su fallecimiento evitando una larga y temible agonía.

No por ello, su partida ha sido menos sentida. Como decía al principio, reciente el dolor de la muerte de Toni, su marido, y sin tener margen para reponerse, Juana nos ha dejado.
Podría ser poético y decir que la muerte de su marido le causo tal pesar y tristeza que la llevó a precipitar el desenlace en tan poco tiempo. No lo haré y no porque crea que no pueda ser cierta esa posibilidad. No lo haré porque quiero ser aséptico y achacar su muerte al lógico proceso de su enfermedad.

En cualquier caso, lo que tengo muy claro es que habrá un antes y un después de ella. No me toca a mí aventurar acontecimientos y menos cuando ya no me afectan de forma directa, así que me limitaré a ser mudo espectador de lo que acontezca.

Solo me queda decir: Gracias.  Fuiste una gran mujer que serás recordada durante muchos años merecidamente.  Gracias por lo que hiciste por nosotros.

 Descansa en paz.

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