domingo, 14 de septiembre de 2014

UNA GRAN SORPRESA

Hola a tod@s:

Desde aquel momento, los whatsapp fueron creciendo en frecuencia. Supe que era una mujer un año más joven que yo, que vivía en Madrid que estaba separada, que tenía tres hijos y que el mayor se iba a casar en el Siguiente mes de Mayo.

También tuve conocimiento de que vivía con su padre de ochenta y ocho años de edad que se encontraba muy delicado de salud y  me dejó entrever que su vida de casada había sido extremadamente dura. Por educación no quise abundar más en ello, pero de entre todas las cosas sí hubo algo que hizo que se encendiesen mis alertas. En uno de sus mensajes me comentó que en el plazo de una o dos semanas, no recuerdo bien, debía asistir al acto de pedida de mano de su hijo.

Esto me hizo pensar, junto a sus formas de expresarse, que me encontraba ante una señora de clase más que acomodada, que presumiblemente no solo sería diferente en cuanto a preferencias en el fútbol, sino que seguramente lo sería también en sus preferencias políticas y muchas otras cosas más lo que la situaba muy lejos de mí. No obstante, como para jugar al juego de Preguntados no requería nada más que las ganas de jugar y yo seguiría jugando nuestras partidas sin más.

Pero como he dicho en otras ocasiones, el destino es caprichoso e hizo que después de los mensajes viniera el escuchar su voz. El día en que la escuche, era un día laborable en el que yo regresaba de comer, al trabajo. No puedo decir que escuchase una voz dulce. Era una voz muy personal eso si, con un marcado acento madrileño al que pronto me acostumbré, pero lo que más me llamó la atención fue, que era un torbellino que no paraba de hablar. Parecía que en aquella conversación tuviera que explicármelo todo. Ese día llegué tarde a trabajar, pero en el fondo me quedó una sensación extraña. Yo que me había propuesto no volver a establecer vínculos, a tener a nadie, encontraba interesante a aquella mujer de distinta clase social, de creencias religiosas, y políticamente distinta a mi.

Una de las primeras cosas que quise dejar claro desde un principio, fue lo de la clase social. No quería entrar en un juego en el que yo tendría que aparentar lo que no era. Tampoco quería engañar a nadie y así de buena entrada le expliqué que yo aún hablaba con Ana e incluso nos veíamos, si bien no íbamos a volver. También le expliqué que tenía una amiga en Argentina, la otra Ana P. 

Ella por otra parte, me fue desvelando las vicisitudes vividas con su ex marido y como estas cosas no entienden de clases sociales. Supe que pese a haber vivido de forma opulenta, ahora dependía de la jubilación de su padre y del sueldo que ganaba trabajando de dependienta en una tienda de cupcakes.

Nuestras conversaciones se prolongaban a diario hasta la una y hasta las dos de la madrugada y ocasionalmente hasta incluso más tarde. Poco a poco, y ya entrados en el mes de Marzo de este año, fuimos sincerándonos uno con el otro y pensé en pasar la semana santa en Madrid, intentando olvidar otras semanas santas vividas en Cádiz una de las ciudades de Andalucía donde más se vive este fenómeno.

No obstante, pocos días antes de que llegase mi cumpleaños, Gemma T. me sorprendió mostrándome por whatsapp dos billetes electrónicos de tren. Ella había decidido y tomado la iniciativa de venir a conocerme en persona, el día de mi cumpleaños. Sería una visita fugaz de un solo día, pero debo decir que me sorprendió tan gratamente que me quedé con la ilusión propia de un niño antes de reyes pero también con cierta dosis de miedo. ¿Que le pareceré yo a ella, seré lo que espera encontrar? Y ¿Qué me parecerá ella a mí? Si los dos estamos de acuerdo en seguir adelante esta amistad, relación o lo que sea, bien. Si por el contrario los dos estamos de acuerdo en que no merece la pena seguir pues también bien. Pero ¿Qué pasará si es solo uno de los dos el que está conforme? Vaya chasco para el otro.

Continuaré............

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