lunes, 7 de julio de 2014

EL PRINCIPIO DE UNA NUEVA VIDA

Hola a tod@s:

Si algo he de decir de los padres de Ana o de su familia en general, son bondades.  No me cabe decir lo contrario.

Desde esa primera visita, yo fui tratado y presentado ante cualquier persona fuera familia, amigos, compañeros de trabajo o simplemente conocidos como el novio de Ana y lo hicieron siempre sin el menor atisbo de vergüenza por los comentarios que la manifiesta diferencia de edad pudieran suscitar.

Y aunque no es fácil de llevar tener por yerno a alguien de tu edad, o ser bisabuelos antes de ser abuelos, insisto en que yo me sentí como uno más de la familia desde un principio.

El tiempo iba transcurriendo y la madre de ella planeaba que estudiase carrera en Sevilla y que se alojase en una casa del Opus donde a cambio de hacer algunos trabajos le permitirían vivir sin problema económico alguno.

Ni que decir tiene que no ella ni yo estábamos por esa labor pero sabíamos que debíamos dar tiempo al tiempo.  En mis visitas a la casa de sus padres yo me alojaba en la que fue la casa de su hermano Raúl a quien no llegué a conocer salvo por las múltiples historias y anécdotas que de él me explicaron.

Raúl había fallecido un par de años antes victima de una larga enfermedad y eso marcó muchísimo a toda la familia. Aquejado de problemas de movilidad cuando los padres se embarcaron en la compra del chalet, hicieron construir una casa en el extremo de la parcela donde él podía hacer una vida de casi total independencia. Una vez fallecido aquella casa se convirtió en casa de invitados y durante muchos años la casa de Ana y mía siempre que íbamos a ver a sus padres y familia.

Cuando hablo de familia, hablo de una institución para todos ellos. La familia es un valor esencial y nada se concibe sin ella. Los más allegados eran los hermanos de Pepi, su madre y en concreto su hermano Antonio al que todos llaman Popo así sin acentos. Este hombre que fue de los primeros en contraer matrimonio con otro hombre fue junto a su pareja el mejor paladín para defender que estuviéramos juntos, no en vano Ana ha sido siempre su sobrina preferida.

Así que semana a semana fueron minando la resistencia inicial de sus padres quienes acabarían dando su permiso para que Ana se trasladase a estudiar a Barcelona conviviendo conmigo, hecho que se produjo oficialmente en el mes de Setiembre de 2.007

Para mí las prioridades estaban claras. Que Ana cursase su carrera universitaria y la sacase adelante en el tiempo establecido y viajar cada mes hasta Cádiz para poder visitar a sus padres y a la familia que se pudiera.

Con ese compromiso vino y lo hizo de una forma agridulce.  Ana se trasladaba junto con su madre, su tío y otros tíos y primos que venían a Barcelona para la boda de un primo de Ana. Casí coincidía con su cumpleaños y tras la boda nosotros como si fuéramos los novios viajaríamos a Venecia y ya de regreso se iniciaría nuestra vida en común.

Pocas horas después de tomar tierra en Barcelona, lo que dio el tiempo de saludar a su hermano, Antonio el tío de Ana sufría un Ictus severo que lo dejaría ingresado en el Hospital del Valle de Hebrón durante unas semanas y que le dejo por secuela el no poder hablar y la paralización de un brazo y serios problemas de deambulación. Por eso digo que el inicio de esa vida en común fue agridulce.

Nuestro viaje a Venecia fue digno de recordar fueron pocos días pero muy intensos. La vuelta a la rutina se hizo difícil y al principio a Ana se le puso muy cuesta arriba. Una ciudad mucho más grande que su Cádiz natal, gente nueva, separada de sus padres, familia y amigos y enfrentándose a las responsabilidades de una vida en pareja.  Sé que hubieron personas que apostaban a que esa relación no iba a durar y que Ana acabaría regresando a su casa. No fue así. Ana es una persona fuerte con una cabeza muy bien amueblada y con sus ideas y metas muy claras. Poco a poco fue centrándose y supo tomar las riendas de la casa como si lo hubiera hecho siempre.

El siguiente reto era como encajaría Ana con Isidro y con mi hija Gemma y David. Con Isidro hubo complicidad desde el principio y es que Isidro como ya he explicado era especial y muy difícil de que no cayera bien a alguien.  Con mi hija debieron pasar unos meses, pocos, para que se conocieran pero también hubo una gran complicidad en buena parte por la escasa diferencia de edades entre ambas, así que Ana paso a convertirse en una amiga o en esa hermana menor que Gemma no tuvo.

Al principio vivíamos en un estudio amueblado en Gavá no estaba en el pueblo sino al lado de la autovía, con una sola habitación interior y un salón cocina todo en un solo ambiente y un cuarto de baño. Un sitio muy reducido pero era nuestra casa y vivíamos bien.

Volver a recomenzar la vida, volver a empezar de cero es una tarea difícil pero cuando tienes la ilusión de hacerlo en pareja se hace mucho más fácil.

Ana y yo hablamos muchas veces de casarnos, y aunque en principio lo teníamos muy claro y contábamos con la aprobación de sus padres, empezamos a retrasarlo hasta que acabase la carrera primero y luego sin fijar fecha o momento. También nos planteamos la posibilidad de tener hijos pero tampoco esto se llevó a cabo pero hablar de eso ahora es avanzar cosas de las que aún no toca hablar.

Continuaré.....

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